El patrimonio cultural es un bien no renovable, y por lo tanto cada acción que pueda afectar a su estado de conservación debe ser adecuadamente conocida, valorada y documentada.

Respecto a las medidas de desinfección sería necesario reflexionar sobre la eficacia de las mismas y la repercusión que generan, tanto para las personas como para el patrimonio cultural y el medio ambiente.

En especial para los bienes culturales la utilización de productos corrosivos que, además, generan residuos muy dañinos, como la lejía, el amoniaco y los detergentes, está totalmente contraindicada por lo que no se deberían emplear en conjuntos
monumentales, edificios históricos, yacimientos arqueólogicos, objetos, etc.

se podrían utilizar soluciones hidroalcoholicas diluidas o jabones neutros, aplicados siempre con presión controlada y bajo el asesoramiento de un técnico en conservación de bienes culturales.

Desinfección en espacios que contienen bienes culturales

 Interior de la Iglesia Ntra Sra de los Olmos (Torre de Juan Abad)

 

Museo del Prado. Desinfección de espacios con obras de arte.

En cuanto a los espacios que contienen bienes culturales (por ejemplo, museos, archivos o espacios religiosos) se tendrán que tomar en cuenta las siguientes medidas:

  • No se recomienda realizar fumigaciones o pulverizaciones generalizadas en espacios como salas de museo, archivos o iglesias.
  • Se procederá a la limpieza de las superficies tales como suelos, puertas o manillares (siempre que carezcan de valor histórico o artístico) con etanol disuelto al 70%.
  • Una vez efectuada la desinfección y limpieza se favorecerá la ventilación de los espacios limpiados.
  • La misma recomendación anterior de evitar el contacto directo con los bienes se aplicará en museos, archivos o recintos religiosos.

Desinfección de espacios cercanos a bienes culturales

En la desinfección mediante pulverización de espacios cercanos a los bienes culturales (por ejemplo, cascos históricos, plazas públicas, parques o calles) se evitará rociar de manera directa los objetos o edificios de valor histórico-artístico.

En el entorno directo de los bienes culturales se utilizará preferiblemente una disolución de etanol disuelto al 70% en agua proyectada a baja presión. Como indican las autoridades sanitarias, esta solución desinfectante resulta efectiva frente al virus y a su vez su pulverización resulta menosdañina que la de hipoclorito sódico (lejía) sobre materiales como la piedra, el ladrillo, la madera y el metal.

Desinfección en espacios culturales

Los tratamientos desinfectantes se evitarán siempre en las proximidades de los bienes culturales policromados (por ejemplo portadas de iglesias o retablos) siendo mucho más recomendable el vallado perimetral para evitar la aproximación y contacto directo de las personas.

Nunca es recomendable tocar de manera directa los bienes culturales pero esta premisa, en una situación como la de ahora, es todavía más necesaria. Los virus solo pueden desarrollarse en los seres vivos pero la permanencia de partículas víricas (provenientes del contacto directo o por la saliva) sobre las superficies puede suponer un foco de contagio. De esta forma también se evitará la necesidad de aplicar productos de limpieza o desinfección sobre los bienes culturales.

Información extraída del Ministerio de Cultura y Deporte
Instituto del Patrimonio Cultural de España

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